Editorial
Por penúltima vez me dirijo a ustedes desde este periódico.
Esta alumna de 8º que durante todo el curso y mensualmente les ha estado redactando la editorial de la «Voz de la Escuela-Hogar» se va a despedir en esta ocasión. Y me despido de compañeros, de profesores, de ustedes padres que nos han leído fielmente y también de los lugares, y de las cosas que han acompañado mi paso por la Escuela-Hogar. La despedida en mi caso particular es bastante triste pues son ocho años los que dejo aquí. Se puede decir que me he criado en la Escuela-Hogar. Me llevo un montón de experiencias maravillosas, entre ellas el haber convivido con tantos niños, y niñas de diferentes sitios, y saber que tengo amigos en toda la Isla.
Bien es cierto que también he pasado mis malos ratos, sobre todo cuando llegué porque era pequeña y echaba de menos a mis padres. Aunque los profesores siempre han procurado ser un poco nuestros padres.
No voy a seguir insistiendo y les digo adiós a todos, pero espero que no sea un adiós definitivo; de hecho el mes que viene estamos pensando hacer un número especial de nuestro periódico como despedida del curso. Y ahí estaré de nuevo. Pero ya sin tristezas y sin despedidas.
Hasta entonces.